Delgado camina firme

por Manuel Onieva Santacreu (*) (**)

MANUEL ONIEVA SANTACREU (*) En la ´Tribuna´ de ayer, José Manuel Barquero se despachó a gusto en su artículo de opinión titulado El extraño caso de Carlos Delgado. Me ha llamado tanto la atención el resentimiento y el oportunismo que destilaba el texto que me he visto impelido a escribir estas notas que no tienen más pretensión que colocar algunas cosas en su sitio y expresar mi humilde opinión sobre lo que estoy observando en esta fase preliminar de la celebración del Congreso del PP del próximo 6 de marzo. José Manuel Barquero empezaba su artículo colmando de alabanzas a Carlos Delgado, para después de hacer un recorrido pseudo-ideológico-demagógico por acontecimientos relativamente recientes en el ámbito de la política balear, acabar dando estopa sin piedad al alcalde de Calvià y arrimar la sardina al ascua del fogón de Bauzá, es decir, ganando posiciones en el ranking de advenedizos que apuestan por quien creen que va a ser el vencedor de la prueba y, así, buscar su cobijo para participar en el botín que suponen se avecinará con la caída del Pacto de Progreso.
Curiosamente, el señor Barquero no menciona en ningún momento que la sardina de su zurrón ya estuvo arrimada al ascua del fogón del señor Delgado, de quien fue asesor en el Ayuntamiento de Calvià, denostando entonces a la que era presidenta del partido, Rosa Estarás, quien eligió a Bauzá para sucederla. La designación del señor Barquero como asesor en Calvià vino precedida de una gran insistencia por su parte en "colaborar" con el ideario y liderazgo que significaba la figura de Carlos Delgado, con quien, entonces, compartía medios y fines, a cambio de un generoso sueldo, naturalmente. Lamentablemente, los avatares políticos y económicos municipales provocaron que el señor Delgado tuviera que prescindir de un cierto número de asesores, entre los que se encontraba el señor Barquero, quien desde aquellas fechas (agosto de 2008) hasta hoy ha mantenido un silencio anuente sobre las actuaciones del alcalde de Calvià en dicho periodo. Ahora curiosamente, se destapa en un tono descalificador contra quien asesoró, para merecer posiblemente el aplauso del "otro postulante" a la presidencia del PP balear.
No puedo dejar de citar en esta contestación la referencia –del todo intencionada– a Toni Rami que hace Barquero, en relación a la utilización del "aparato" del partido. Durante seis años, el señor Rami también fue asesor del señor Delgado en Calvià, pero como tampoco continuó en el ayuntamiento, también él se dedica ahora al "noble" ejercicio de la denostación, acoso y derribo a la figura de Carlos Delgado. En definitiva, lo que quiero decir es que hay que ser honestos y consecuentes, y lo del señor Barquero y otros –pocos, gracias a Dios– es el "camaleonismo" oportunista con miras a la supervivencia tanto política como de otra naturaleza por resentimiento. Primero eran de Matas, luego de Rosa, luego de Delgado y, ahora, de Bauzá. No abomino de los cambios, son legítimos, pero sí desprecio la deslealtad y el desagradecimiento. Que tome nota el señor Bauzá de la altura moral y ética de estas personas.
Por último, y haciendo gala al título de este artículo, quiero referirme a los planteamientos del señor Delgado. El alcalde de Calvià está caminando firme hacia el Congreso, con las ideas claras –como siempre– y concitando innegables simpatías y apoyos entre la militancia. Prueba de ello es la gran movilización mediática desplegada por la otra candidatura y los miembros del aparato, que piensan que peligra su situación si gana el señor Delgado. Recordemos que en el pasado Congreso, el señor Delgado tenía en contra a Rosa Estarás, a la dirección nacional, a los compromisarios, que habían sido elegidos mayoritariamente por los respectivos aparatos controlados por la dirección regional y a la mayoría de los medios de comunicación, y, pese a todo, sacó un 35% de los votos en un contexto hostil. Ahora quieren reeditar ese clima asfixiante contra el señor Delgado, pero la situación no es la misma. Los votantes son muchos más y menos controlables, los más importantes líderes locales aún no se han pronunciado y la deseada unidad del partido idealizada en una única candidatura sólo ha contado con propuestas del señor Delgado. La moneda está en el aire.

(*) Presidente del PP Calvià

(**) Publicado en el Diario de Mallorca el día 3 de febrero de 2010