El president Matas sostuvo en sede parlamentaria que la ex alcaldesa socialista de Calvià, Margarita Nájera, era la única persona política imputada en un caso de corrupción en Balears, lo que -evidentemente- no es cierto. Es verdad que está imputada, pero su caso presenta enormes diferencias respecto a, por ejemplo, lo que está ocurriendo en Andratx o en otros municipios gobernados por el Partido Popular. De entrada, hasta ahora, ha salido airosa de toda cuanta querella se ha presentado en su contra. La última, ayer mismo. El juez de instrucción número dos de Palma ha ordenado, por segunda vez, el archivo de las diligencias abiertas en 2002 contra la ex alcaldesa en relación a la venta de un solar al ex marido de Margarita Nájera por parte del recaudador municipal. Según el denunciante, que no es otro que el actual alcalde popular, Carlos Delgado, la ex alcaldesa habría favorecido al recaudador a cambio de que éste vendiera el solar a un precio inferior al del mercado.
Hace dos años el juez archivó el expediente, no sólo porque el matrimonio de Margarita Nájera ya estaba roto sino porque el supuesto trato de favor que habría recibido el recaudador (la modificación de su contrato) tuvo el voto favorable del propio denunciante cuando éste era concejal. Pero estos argumentos no fueron suficientes para que Delgado retirara la denuncia sino que aportó un supuesto nuevo testigo, un constructor, al que ahora el juez ha ordenado que se le investigue al sospechar que ha mentido. En sus últimos años de mandato, Margarita Nájera se vio acosada judicialmente por parte del Partido Popular. Todavía le queda alguna causa pendiente, pero puede decirse que el cerco se ha roto. Sin embargo, desde el PP se sigue erre que erre utilizando la justicia con fines políticos que es, justamente, el argumento que se esgrime para achacar al PSOE todas las denuncias por corrupción que han aflorado en ayuntamientos populares.
Es la otra cara de la moneda. En la pasada legislatura el actual alcalde realizó o impulsó numerosas denuncias contra su adversaria, querellas que siempre tuvieron un considerable eco mediático afectando gravemente la imagen pública de la entonces alcaldesa. Hay, seguramente, muchas otras razones para explicar la pérdida de respaldo popular y la derrota electoral de los socialistas tras casi dos décadas de gobierno, pero la vía judicial fue todo lo efectiva que esperaba Delgado. La sospecha de corrupción paso factura, aunque sólo sea eso, una sospecha. Es, quizás, lo que temen ahora en el PP tras los últimos escándalos relacionados con alcaldes populares.
Desde el Partido Popular han puesto el ventilador en marcha para extender las sospechas a los demás partidos. Y cuentan para ello con un notable apoyo mediático en un intento de distraer la atención de los electores con acusaciones que no siempre son reales, como se ha visto en el último caso Nájera. Flaco favor se está haciendo a la democracia. Y, por si no fuera suficiente, ayer mismo, mientras un juez archivaba el expediente contra la ex alcaldesa, el fiscal jefe de Balears, Bartolomé Barceló y el urbanizador de Calvià, Juan Nigorra, estaban sentados a manteles con un conocido periodista en un restaurante del Paseo Marítimo. El mismo día que Carlos Delgado comparecía como testigo en una querella interpuesta por Nigorra contra Nájera. Una más.
El fiscal jefe ha dicho a Diario de Mallorca que la comida era para "tranquilizar la crispación política" y que no era ninguna "conspiración". Mala cosa es que un almuerzo entre amigos despierte nuevas sospechas en lugar de tranquilizar el ambiente. Pero así están las cosas.
(*) Publicado en el Diario de Mallorca el día 14 de febrero de 2007
(**) Sebastià Verd es periodista