Hace unos días, asistí a una conferencia sobre la ética en la política, cuyos ponentes, magníficos los tres en sus exposiciones, centraban su tesis en varios puntos a considerar; El primero era la transformación continua que por efecto de la acción de gobierno del partido Socialista, está sufriendo nuestro país, el segundo, las consecuencias que se suponen a partir de estos cambios y como afectarán en un futuro cercano a nuestra convivencia y la de las diferentes Autonomías o Nacionalidades, la tercera y muy importante, la falta de independencia, domesticación y manipulación de algunos medios de comunicación que en lugar de ofrecer una versión independiente y veraz ofrecen una versión manipulada y condicionada, distorsionando la realidad de los hechos.
Una cuarto punto, vital para el funcionamiento democrático de las instituciones es el funcionamiento de la justicia en nuestro país.
El quinto sería la modorra, adormecimiento o pasividad de la sociedad ante hechos que en cualquier país con un mínimo de rigor democrático, harían reaccionar esa sociedad.
Lógicamente, una de las principales razones de esta pasividad social, se debe a la impotencia de los ciudadanos a la hora de reclamar justicia, por su lentitud, y por que vivimos en un país donde la defensa jurídica y sus resultados dependen en buena medida de la independencia de jueces y fiscales, pero también de la capacidad económica y la influencia del individuo o grupo.
Y por último, otro punto importante y que condiciona el resto de los demás puntos, es sin lugar a dudas la Ética en la Política; curioso título con la que está cayendo. Quiero creer que la mayoría de las personas que van a la política, lo hacen con un afán de servicio al ciudadano y en defensa de sus ideas, lo preocupante es que cada vez hay mas que llegan a la política en busca de las posibilidades económicas que ofrece el cargo.
Por tanto, la Ética de los políticos queda sujeta a su propia formación como individuos y a sus principios, después está sujeta a la disciplina de partido y por último y mas importante, está sujeta a las continuas tentaciones de las oportunidades que le ofrece ese poder que va descubriendo cada día y que es tan difícil de resistir y controlar.
En la práctica la Ética Política, no debería ser otra cosa que la buena conciencia para hacer las cosas bien, y sabiendo que estas trabajando para los ciudadanos que te votaron y que no te votaron.
Si como sociedad no somos capaces de crear unas Instituciones fuertes que garanticen los derechos y libertades de los ciudadanos, cada vez mas estaremos entrando en esa debilidad democrática que lleva a pudrirse los cimientos esenciales de la misma.