|
||
- ¡¡¡Ya era hora de que alguien honrado pusiera en su sitio a la Munar, valiente, decente!!!... «En buena hora se me habrá ocurrido pedirle a éste que venga conmigo de compras», debió de pensar Mónica Mateu el martes pasado cuando paseaba de la mano de su marido, Carlos Delgado, por la concurridísima calle San Miguel de Palma. El rosario de anónimos parabienes, achuchones y besos fue interminable. Hubo hasta quien se le aproximó y, abrazo del oso mediante, le espetó: - Gracias porque usted me reconcilia con los políticos y con la política. Para desespero de algunos, Juan Balear ha dictado ya sentencia y le corten la cabeza o no se la corten, que algunos quieren cortársela y de cuajo a ser posible, Delgado ha entrado ya por derecho propio en la historia de esta tierra al ser el primer político que se atreve a llamar por su nombre a ese imperio del mal que tan genuinamente encarnan Pedro Serra y su sosias moral Maria Antònia Munar alias MAM. Con la intermitente excepción del gran Ramón Aguiló, los más viejos del lugar no recuerdan a nadie que haya osado cantarle las cuarenta a ese casi octogenario editor bautizado por radio calle como El Egipcio y al que sus seguros servidores políticos se dirigen como el vasallo al señor: «Don Pedro» por aquí, «Don Pedro» por allá, «Don Pedro» por acullá. No le busquen tres pies al gato porque en el fondo esta columna no pretende ser otra cosa que un homenaje a ese líder bravo, preparado, talentoso y talantoso que es Carlos Delgado. Un Carlos Delgado que esta semana, harto de la insaciable chulería de MAM, zanjó en las páginas de este periódico la polémica «Thomàs sí-Thomàs no» con un «Thomàs requetesí» que pudo sonar más alto pero no más claro. La entrevista no tiene desperdicio: es para enmarcar desde la primera hasta la última línea. En un mundo cada vez más relativista se agradecen cabezas con las ideas tan claras como las de este pequeño en lo físico pero gigante en lo ético alcalde de Calvià. Algunos censuran sus formas olvidando dos insignificantes detalles: que estuvo callado como un muerto durante el primer año de pacto y que desde hace casi uno pone la otra mejilla un día sí y otro también cual santo Job. Ahora ha reventado por un motivo de cajón: las humillaciones rozan ya la psicopatía. Hasta el tío más pacífico del mundo se revuelve cuando le propinan la colleja número 25. Las cosas fueron sobre ruedas la primera temporada pero comenzaron a torcerse en la segunda, casualmente , días después de abortarse el negociete de 120 millones de euros que la familia Serra iba a perpetrar llenando de cemento Son Massot. Porque, sí, no se engañen, de los vientos de Son Massot vienen estas tempestades. Fue irse al garete el macropelotazo y empezar UM a votar en contra del equipo de gobierno popular vulnerando el acuerdo PP-UM suscrito a bombo y platillo en junio de 2003. ¿Cuántas veces ha hecho ya piña UM con el PSOE en los plenos municipales? ¿Cinco, diez, quince? Chi lo sa . Una vez más se demuestra que el dueño de facto del museo público Es Baluard está detrás de las operaciones más inmorales por los altruistas motivos de siempre. Visto lo visto, yo me pregunto: ¿quién es el tránsfuga: un hombre con rabo, cuernos y tridente llamado Joan Thomàs, que ha respetado el compromiso entre las partes, o el tan títere como felón de Isidro Cañellas, que no sólo se lo ha pasado por el arco del triunfo sino que ha entregado munición a go-gó contra Delgado al jefe de su jefa, esto es, a El Egipcio ? Dicho lo cual ahora sólo cabe plantearse: ¿y ahora qué? El futuro de Delgado pasa por el más difícil todavía de mantener el pacto PP-UM manteniendo a Thomàs. Si rompe amarras alguien ese alguien tiene que ser Isidre Cañellas y nunca Delgado. El hombre que simboliza la regeneración ética de la vida pública en Mallorca no puede servir en bandeja a sus rivales el gustazo del argumento victimista ni consentir que sus correligionarios le puedan echar en cara una harto improbable reedición del Pacte de ¿Progrés? en el Consell. Por él ni puede ni debe quedar. ¿Cómo cuadrar este círculo aparentemente imposible? Así a bote pronto se me ocurre que ejecutando un cambio de cromos con el portavoz de UM. El drama de Delgado es cómo lograr que le cuadren las cuentas porque los dos embajadores de MAM en Calvià han disfrutado hasta ahora del 50% de las competencias municipales y los diez del PP se han tenido que conformar con las migajas restantes en una muestra más de lo esquizofrénica que es la cosa cuando la sobrecogedora de Costitx y su ¿partido? entran en escena. El portavoz de UM y primer teniente de alcalde alberga en sus manos ni más ni menos que Economía, Hacienda, Comercio, Nuevas Tecnologías, Deportes y Juventud y su hasta hace tres semanas camarada, Obras y Servicios. Para hacer de la necesidad virtud habría que darle una patada hacia arriba a Thomàs y entregar las -para UM- golosísimas Obras con lo cual un solo edil controlaría siete áreas, cuantitativamente las mismas que tres o cuatro concejales del PP y cualitativamente las mismas que cinco. Pero, bueno, como se suele decir, más se perdió en Cuba. Estos son los cálculos que en estos momentos efectúa el gabinete secreto de crisis de un Partido Popular que quiere «salvar» -sic- a toda costa el Consell. Claro que también hay en can PP quien, aplicando ese sentido común que con frecuencia es el menos común de los sentidos, plantea lo obvio en voz alta: ¿pero cómo vamos a salvar algo que no tenemos? Me cuentan que a algún baranda de can PP le ha entrado la tentación -desconozco si ha sucumbido a ella- de intentar convencer por concejales interpuestos a Delgado de «la necesidad» de «desembarazarse» de Thomàs. Cuidadín porque el remedio podría ser peor que la enfermedad, ya que perderían a un aliado fiel y se volverían a acostar con un socio que les ha puesto los cuernos ene veces. Ahora, con Thomàs, tienen al menos el camino expedito en forma de mayoría absoluta de aquí a mayo de 2007. Sin Thomàs volverán a estar al albur de los intereses del abuelo cebolleta y de los caprichos de la del abrigo de visón de 20.000 euros. Los gerifaltes populares tampoco deben ignorar la encuesta de EL MUNDO/Sigma Dos. El sondeo elaborado por la empresa demoscópica más prestigiosa de España confirma que la estrategia que el batle calvianer ha seguido hasta ahora no es buena, no, es mejor. Nada nuevo: también Bono dijo «no» a las órdenes de Ferraz en las Hoces del Cabriel y arrasó en las tres elecciones siguientes y tres cuartos de lo mismo ha sucedido con el eterno alcalde de la Coruña, Paco Vázquez, al que no le va muy mal que digamos. Este trío se comporta como si esto fuera Estados Unidos, donde discrepar de las máquinas partidistas es sinónimo de higiene democrática. La encuesta subraya que el PP pasaría del 39% al 47% de los votos si hoy fueran las elecciones, metiéndose la ansiada mayoría absoluta en el bolsillo, que el PSOE pasaría del 38% al 42% y que UM quedaría en vías de extinción si no desaparecida en combate. El apartado de la valoración es tanto más generoso con nuestro protagonista por cuanto le otorga un 6,16, un hito teniendo en cuenta que todo lo que pase de seis en un sondeo político es un sobresaliente. La nota que el político de moda en Mallorca consigue en su ámbito de actuación es superior al también meritorio 5,9 de Catalina Cirer en Palma y al dignísimo 5,6 de Jaume Matas en toda Baleares. A más a más, la encuesta pone de relieve que la mayoría opina que debe darle las gracias a Cañellas por los servicios prestados mientras que vencen por los pelos los que reclaman que se deshaga de Thomàs. Conclusión: a la ciudadanía no le gusta un pelo la liaison PP-UM. Ha llegado la hora de la generosidad, de la realpolitik y de recordar que la política es el arte de lo posible. Estoy seguro de que el fenomenal estratega que es Jaume Matas obrará el milagro si tiene presentes los cuatro puntos cardinales: que Thomàs es intocable, que Delgado es más intocable, que el grande es el PP y no UM y que quien más tiene que perder en toda esta aventura es Munar y no él. Magnanimidad, sí, pero sin pasarse. No es cuestión de pervertir la soberanía popular. (*) Publicado en El Mundo/El Día de Baleares el día 21 de agosto de 2005
|
||