El follón Calvià (*)

CAMILO JOSÉ CELA CONDE

 

E l caso Calvià 2005 -en ese municipio es necesario ponerle año a los escándalos políticos, como a los vinos- es ya el follón Calvià 2005 (para el que me permito sugerir el acrónimo de FC5) gracias al documento maravilloso cuya existencia desveló este diario ayer. Las maravillas del papel son múltiples. En un lugar principal, que la traición se vea venir y se le ponga precio. Amén de los cálculos que hacía ayer Matías Vallés en estas páginas acerca del precio al que sale el kilo de concejal, lo cierto es que el transfuguismo es, desde ahora, cuantificable, y ya se sabe que la ciencia se basa en la cuantificación. Incluso la ciencia política, que jamás debe confundirse con la ética. La filosofía es materia no científica por definición y, en lo que hace al FC5, la ciencia resplandece. Lo hace incluso por medio de los intentos de disfrazar el episodio de transfuguismo de otra cosa. Que exista formalmente tránsito hacia otro partido es lo de menos. Dos son las claves que definen, de manera científica, la aparición de cualquier tránsfuga. La primera que, por acción u omisión, se cambie, gracias al tránsfuga, una línea de gobierno. La segunda, que haya intereses económicos por medio. Ambas condiciones se dan de forma sobrada en el FC5; lo demás es pura retórica para disfrazar de pelaje ético lo que es puro transfuguismo.
Pero el documento de marras introduce en este caso particular una dimensión insospechada hasta ahora. La del riesgo que asume el tránsfuga de tener que pagar una cantidad enorme de euros como castigo por su traición. Dicen los testigos de su anterior partido, Unió Mallorquina, que fue el propio protagonista del FC5 el que en su día propuso, animado por el espíritu de identificación ideológica, que los candidatos firmasen una cláusula así. Es otra de las maravillas del documento que, a primera vista, se parece mucho a las cláusulas de rescisión del contrato de los futbolistas. El FC5 supondría, dentro de esa línea de comparación, algo similar al robo de Luis Figo al Barça por parte de Florentino Pérez. Aunque el del fútbol fuese, claro es, bastante más caro.

Es posible, aunque no seguro, que el asunto del FC5 y su documento de fidelidad con cláusula contable termine en los tribunales. De ser así, el juez tendrá que decidir si la cláusula de rescisión es justa o no. Continuando con el símil, se trataría de ver si los derechos de formación dentro de UM del tránsfuga como político espabilado merecen tres millones de euros. Si yo fuese el juez -demos gracias a Dios que no lo soy- tendría que sopesar cómo cabe medir semejante compensación. Si tenemos en cuenta el trasfondo inmobiliario de Nova Santa Ponsa, sale hasta barata. Si, por contra, se toma en cuenta lo que tiene que aprender un aprendiz de tránsfuga, con un máster de los de tres mil euros va que chuta.

Aunque hay un aspecto más a considerar. Gracias a la operación Figo, el señor Pérez ganó las elecciones a la presidencia del Real Madrid. En el FC5 anda por medio nada menos que el control de la alcaldía de uno de los municipios más ricos de Europa -más semejanzas a tener en cuenta en su momento-. ¿Qué vale disponer de la clave para otorgar licencias urbanísticas, con pelotazo o no por medio, en Calvià? A lo mejor era ese cálculo el que llevó a poner los tres millones de euros en el documento de fidelidad en cuestión. De ser así, los jueces tienen ya hecha buena parte de la labor pendiente si el caso llega a sus manos.

(*) Publicado en el Diario de Mallorca el día 20 de agosto de 2005