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Al iniciarse la legislatura, en el verano de 2003, ya tuvimos ocasión de preguntarle públicamente al alcalde de Calvià, cuáles eran sus intereses profesionales en aquel momento y cuáles habían sido hasta ser proclamado primer edil de nuestro municipio, y su respuesta fue un silencio clamoroso y muy sospechoso, a pesar de que, le advertímos, la rumorología es peor que la transparencia y de que él, Carlos Delgado, había prometido mucho de esto último en su falsa, mentirosa y breve campaña electoral. Aunque deseábamos que lo hiciera, imaginábamos que no contestaría a tal cuestión, conocíamos ya su personalidad y talante y, especialmente, sus intereses familiares y los de algunas de las amistades “peligrosas” del recién nombrado Alcalde del primer municipio de Mallorca, después de Ciutat, obviamente. Pues bien, como dicen en castellano: de aquellos polvos, estos lodos, o con aquellos mimbres, esta cesta. No entraré, porque está en todas las hemerotecas, en detallar que polvos o mimbres, pero si quiero recordar a los ciudadanos y ciudadanas de Calvià y de toda la isla que, como algunos periodistas confirman, bastantes meses antes de las elecciones se conjuraron algunos jinetes en la finca más grande de Santa Ponsa, la misma que no paga la contribución al Ajuntament durante años. Uno de esos jinetes era el señor Carlos Delgado. La conjura se trama para acabar con la carrera política de la entonces alcaldesa de Calvià, tal y como luego reconoce el propio Delgado, porque se sabe que con ella al frente, el PSIB-PSOE va a seguir dificultando las ansias especuladoras de los otros jinetes. En dicha operación ya juegan un papel decisivo los intereses que ahora han influido para propiciar el escándalo de transfuguismo de un concejal de UM, de ahí lo de los polvos y/o los mimbres. No seguiré contando sobre los otros agentes de la trama, por más que uno es el director de un conocido medio de comunicación y los otros dos personajes influyentes en materia jurídica. Los apoyos que reciben desde fuera de la isla son también irrelevantes hoy, al menos para explicar los lodos actuales, y porque ya se han explicitado en algún que otro comentario. Por cierto, y rememorando a un articulista local: nadie nunca ha desmentido lo de los jinetes, y eso que ha sido escrito varias veces. Seguramente porque los escandalizados por ese detalle somos minoría en esta isla, tan parecida a veces, a esa otra del sur de nuestro Mediterráneo, y no sólo climatológicamente. En cuanto a estos lodos, o esta cesta, desde luego está fuera de toda duda, para mí y para muchas de las personas que conozco, que no se habrían producido si no hubiese habido detrás unos intereses económicos muy fuertes, que no terminan en la recepción de una urbanización, aunque en la misma el urbanizador, uno de los jinetes, se haya ahorrado un par de millones de euros, por obra y gracia de un informe adhoc y de una voluntad municipal mas débil que nunca de defender los intereses públicos. Pero además de esos intereses y de un concejal sensible a los cantos de esas sirenas, el señor Joan Thomas, hacían falta dos ingredientes más para que se pudiese dar una situación que avergüenza a todos los demócratas de Calvià y nos hace sentir a la vez repugnancia e indignación. Esas dos cosas son, a saber, un PP tramposo y un Alcalde cobarde y poco fiable desde el punto de vista personal. En efecto, el señor Delgado es una persona poco fiable, no va de frente nunca, y daré algunos ejemplos de ello. El primero, en la anterior legislatura se le conocía por su ausencia absoluta en cualquier debate serio que se planteaba en la Institución, incluso en la campaña electoral, en la que huyó como alma que lleva el diablo de todos los cara a cara electorales que se hicieron en nuestro pueblo. Otro ejemplo es la manera como, en esta legislatura, ha afrontado los asuntos con más sal gorda de la agenda política: Parque temático, del que huyó despavorido en el último instante, anulándolo de un pleno que él mismo había convocado, minutos antes de celebrarse y con la sala expectante, o la inclusión de Son Massot y Ses Planes en el Plan Territorial de Mallorca, después de que el señor Delgado lo hubiese pactado con el Consell de Mallorca, y en un ejercicio de dudosa legalidad, y según algún jurista con presunta prevaricación, exigiendo unanimidad del Pleno para mantener su compromiso, cuando sabia que los nueve concejales del PSIB-PSOE íbamos a votar en contra. Tal vez convenga detenerse algo aquí para recordar a todos los que habitualmente le conceden a Delgado el “honor” de haber frenado los intereses desarrollistas de Son Massot y Ses Planes, que esos fueron compromisos suyos, a los que él llegó en su día, voluntariamente y de espaldas a la voluntad del Pleno y que sólo se evitaron cuando la oposición solicitó la celebración de un pleno extraordinario y, en él, votó en contra de tales desarrollos. Hay más ejemplos de su poca fiabilidad: su maltrato a los funcionarios independientes del Ajuntament, cuyo nombre lleva a los medios de comunicación sin ningún reparo y respeto, su irresponsable desprecio por el principal problema que afecta al municipio estos dos años: la crisis del turismo, sobre todo en invierno, la utilización que ha hecho de recursos municipales para sus campañitas particulares como la recogida de firmas a favor de un elefantíaco Centro de Tecnificación Deportiva, la mentira de su declaración pública de bienes e intereses, denunciada por PSOE, su esconder la cabeza ante la permanente queja de los comerciantes por el funcionamiento y la aplicación sesgada de las ordenanzas que él aprobó. En definitiva una gestión que afecta de manera muy negativa a la calidad de vida de los calvianers y calvianeres, que ahora vivimos peor mientras el Alcalde se preocupa sólo de sus amiguetes, de comer con ellos celebrando el transfuguismo o escapándose de vacaciones mientras en Calvià el ambiente es irrespirable. La otra condición necesaria aunque no suficiente para que Calvià sea hoy un circo, políticamente hablando, es un PP tramposo que en nuestro municipio ha estado siempre más pendiente de trampear la voluntad ciudadana que de ganarla con armas democráticas. Para ellos las urnas sólo valen si les dan la razón. En cualquier otra circunstancia, la democracia es poco respetada por el PP, cuando no torcida y violada como en este caso y en otros del pasado. No recordaré el famoso y detestable intento de compra de un concejal socialista en los 90, el llamado “Caso Calvià”, pero éste se le parece mucho, con resultado peor para los intereses públicos que son los de la mayoría. Detrás de ambos había y hay intereses urbanísticos de grueso calado. Y es que como dice un amigo mío: nadie premia con dinero a quienes, como los socialistas, hemos desclasificado suelo urbanizable para preservarlo de la construcción, pero siempre hay pasta, pelas o euros, como quiera decirlo usted querido lector, para el que apueste por recalificarlo, o sea, por convertir suelo rústico, sobre el que nada se puede hacer, en una extensión de adosados, o unifamiliares de lujo. El PP de Calvià está ligado históricamente a los que apuestan por esto último y, por tanto, siempre ha podido y querido modificar voluntades. El PP ha traído a Calvià la corrupción política, y no parece que se vaya a ir, mientras gobiernen instituciones públicas que les permitan defender los intereses de unos pocos “amigos”. En solo dos años de gobierno, la “marbellización” de Calvià es hoy un hecho.
(*) Francisco Cano Barea es Secretario Gral. del PSOE de Calvià |
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