Calvià y el tránsfuga

por JOSÉ E. IGLESIAS (*) (**)


Hay que ver los retruécanos que deben utilizar algunos para defender lo indefendible en una partitocracia como la nuestra, con un sistema electoral de listas cerradas y, por tanto, de primacía indiscutible de los partidos sobre las personas. El transfuguismo es criticable siempre, salvo que juegue a favor (les invito a recuperar la hemeroteca). En política, incluso en la más opaca y utilitarista, no vale todo. Es verdad que desde que el PP de Calvià desbarató el pelotazo de Son Massot, en el que estaba implicado un grupo de prensa local, el Consell de Mallorca (UM) mantiene un férreo rechazo a las propuestas del municipio, como sucede con la polémica Nova Santa Ponça. Hablar del maridaje de intereses entre Pedro Serra y Maria Antònia Munar es como hablar, por sabido, de los calores del verano. Pero de ahí a ensalzar la figura del tránsfuga Joan Thomás va un abismo. UM sacó dos concejales y dos son los que le corresponden. Si uno se va, en justicia, lo que debe hacer es levantarse de la poltrona, a la que accedió del brazo -y sólo gracias a él- uemita y decir adiós. Eso sería ´otro´ gesto por el interés común y la imagen de Calvià.