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Para ilustrarse en los métodos mafiosos, se decía, nada mejor que ir una temporada a repaso a Corleone. Pero eso era antes. Ahora, a la vista de lo que están publicando los periódicos estos días, y que parecen tal que capítulos sueltos de una nueva versión de El Padrino de Puzzo , lo que habría que hacer es venirse a Mallorca donde, según parece le acabamos de arrebatar a Corleone el privilegio aunque, eso sí, sin recortadas. Todavía, claro. A falta de escribirse el desenlace, la futura novela que se esta redactando día a día en Mallorca cuenta ya con varios capítulos que prometen convertir el nuevo libro en un auténtico best seller . El capítulo de la comida en el hotel Mardavall, por ejemplo, en la que participó -en calidad de qué todavía no se ha desvelado y se mantiene por tanto el suspense- incluso el President del Govern, no desmerece de la imaginación del más afamado novelista. Pero es que el adelanto de estos últimos días, es decir el intento abortado de una moción de censura en un ayuntamiento contra el alcalde que desbarató la trama del Mardavall, y que no prosperó porque se negó un concejal que ahora se ha hecho tránsfuga, es de lo mejor que se ha escrito y tiene el punto de maldad suficiente como para que de pie a mayores enredos que sin duda irán saliendo antes de poner en el libro la palabra fin. De hacerle alguna objeción a lo que va saliendo, habría que decir que falta algo de sexo, pero a lo mejor es que nos están reservando estos capítulos para más adelante. Conocida la última entrega, la de ese alcalde al que quisieron mandar a su casa y que en vez de enviar a sus sicarios contra sus socios desleales y romperles las piernas, o sea, romper el pacto, decidieron mantener la sociedad y verlas venir con el enemigo dentro de la casa, este periódico se pregunta si el alcalde en cuestión esta actuando correctamente o no, y ello, ciertamente, podría dar pie a convocar un concurso entre los lectores en el que cada cual pudiera enviar la respuesta y, a la más original premiarla con un viaje al Caribe y a ser posible cuando no haya huracanes. Lo que uno opina al respecto es que a las serpientes mejor mirarlas a los ojos que darles la espalda. En todo caso mucho mejor darles muerte que dejarlas malheridas porque inevitablemente se revolverán contra ti. Si se aplicara estos consejos el alcalde de la novela ya sabría lo que tiene que hacer. (*)Publicado en El Mundo / El Día de Baleares el día 30 de julio de 2005
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