Ya tenemos aquí el verano y ya empiezan los problemas en la zona: los ticketeros, los ruidos, los hooligans, las peleas, las vomitonas, etc. Sin embargo parece que la policía local, que para unas cosas es muy estricta, para otras ya no lo es tanto. Me explico: ¿no decían que todos los ticketeros tendrían que ser legales? Pues bien, por cada uno legal hay seis o más ilegales y esto lo saben ellos igual que yo. ¿No se acordó en su día suprimir la "hora feliz"? Pues sigue estando vigente como en sus mejores tiempos, solamente que ahora se llama all inclusive.
Y ahora vamos a entrar en el apartado de los ruidos, que es el que más me preocupa. Según la normativa local todo el mundo que tenga música para amenizar debe tener instalado un limitador que controle el volumen del sonido. Sin embargo aquí parece que existen dos varas de medir por parte de la policía que se ocupa de ello. Si ustedes se dan un paseo por la zona, podrán comprobar como en la plaza de BCM cada noche hay actuaciones en directo sin ningún tipo de limitación y con el volumen muy alto. En los llamados music-pub o bares de marcha. Existe el desmadre total. Hay locales a los cuales se les permite tener la música hasta las cuatro, cinco, seis de la mañana con volumen alto y con total inmunidad. Y que no diga la policía que no lo sabe, porque esto lo sabemos todos. Sin embargo hay otros locales a los cuales se les hace la vida imposible y a la mínima que la señora de segundo se ponga a ver la televisión en la terraza y le moleste la música del pianista que está ganándose un sueldo, denuncia, multa y limitador a tope. Si señores, esto es lo que está pasando en la zona, a unos se les permite todo y a otros nada. Lo dicho, ya tenemos el verano encima y el desmadre.
(*)Publicado en el Diario de Mallorca el día 13 de junio de 2005