Las cotorras argentinas, pioneras del turismo de aves
I.Moure
En los itinerarios que quiere organizar el Ayuntamiento para promover el turismo de avistamiento de aves no debería de faltar una parada obligatoria: la pinada de Santa Ponça. Allí hace años que está en práctica eso del turismo ornitológico. Los visitantes alucinan cuando pasean por ese punto del litoral y observan toda una nube verde y chillona compuesta por un sinfín de loros agitados. Cotorras argentinas, para ser más precisos. En un Calvià estandarizado, hiperconstruido y con pocos rastros de naturaleza virgen, esas cotorras dan un toque exótico, original, que a los turistas les gusta mucho. "Mira qué fauna tropical hay por aquí", deben de pensar estos visitantes, mientras se dedican a hacer fotos sin descanso y tienen la sensación de hallarse en el Caribe y no en Europa. Por cierto, sobre este tema la organización ecologista GOB difundió ayer un comunicado en que aplaudía la iniciativa del Ayuntamiento y recordaba que cada año "son miles" los turistas que visitan la isla para observar pájaros o cualquier otra manifestación del patrimonio natural de Mallorca..
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