Los hoteleros confían en las reservas de última hora para salvar agosto


En zonas como Santa Ponça, la rentabilidad peligra al rebajarse los precios hasta un 25%


I.Moure
Los principales meses de verano siempre han sido la tabla de salvación infalible de los hoteles de Calvià en un contexto de temporadas cada vez más cortas. Sin embargo, este año, en la misma línea que el anterior, en que la crisis se notó de forma virulenta, los niveles de ocupación en julio y los previstos para agosto no invitan al optimismo del sector. Dirigentes hoteleros consultados confían en que las reservas de última hora ayuden a remontar la temporada. Otros ya han tenido que recurrir a las ofertas para captar visitantes. La situación en la principal zona turística del término, la de Palmanova–Magaluf, demuestra que las cosas han cambiado y que las ocupaciones de más del 90 por ciento ya no son moneda frecuente. El pasado junio, la plaza hotelera estuvo ocupada en un 76,10 por ciento, por debajo de la del mismo mes de 2009 (81,30 por ciento). Los datos provisionales de julio elevan la cifra a un 85,52 por ciento, que sigue siendo ligeramente inferior en comparación al año pasado (87,62 por ciento en ese mismo mes). Para agosto, el nivel de reservas se sitúa en un 68,02 por ciento, según explica el presidente de la asociación hotelera de Palmanova–Magaluf, Sebastià Darder, quien agrega que esta cifra variará con las reservas de última hora, modalidad a la que recurre en abundancia uno de los principales mercados de la zona, el de turistas españoles. Ante esta tesitura, el recurso a los descuentos en los precios podría aparecer como la solución de emergencia, pero aún no es el caso en esta zona. "La gente está nerviosa, pero la mayoría no ha optado todavía por los ofertas, que, para que funcionen, tienen que suponer importantes descuentos, del orden del 25 ó el 30 por ciento", manifiesta Darder. La rebaja de precios "entre un 15 y un 25 por ciento" sí que aparece como una realidad extendida en otros de los principales destinos turísticos de Calvià, Santa Ponça, como indica el presidente de la asociación hotelera de la zona, Antoni Roses. "La rentabilidad bajará a límites catastróficos", declara. Roses señala que la generalización de los descuentos ha sido la fórmula para mantener unos porcentajes de ocupación parecidos a los del año pasado. En junio, fue del 60 por ciento, mientras que este mes osciló entre el 70 y el 80 por ciento. Para agosto, se prevén picos de hasta el 90 por ciento. "Cualquier solución pasa por la reducción de plazas hoteleras. Hay que equilibrar el mercado", argumenta el hotelero.

 

 

 
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