Un centenar de viviendas presenta un estado ruinoso de conservación
Peguera es el núcleo con mayor número de construcciones precarias, a diferencia de zonas como Calvià vila y es Capdellà
I.Moure
El chequeo municipal a la salud del parque inmobiliario de Calvià revela achaques. Lo evidencia este síntoma: 121 edificios del término se encuentran en estado ruinoso. La localidad con una mayor proporción de inmuebles precarios es Peguera, donde se localiza prácticamente la mitad de estas construcciones (en concreto, 56).
Más robusta es la situación de las casas en los núcleos tradicionales –Calvià y es Capdellà–, donde el 97 por ciento de las edificaciones presenta un buen estado de conservación, dato que resulta paradójico puesto que estos dos núcleos concentran la mayor parte de viviendas antiguas del municipio.
El diagnóstico aparece entre la información incluida por el Ayuntamiento calvianer en el documento de avance para la revisión del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). En dicho texto se expone que, de las 35.076 viviendas existentes en Calvià (a fecha de 2001), una mayoría clara (el 89 por ciento) disfruta de una salud óptima. En cambio, el resto de edificaciones presenta una conservación deficiente (2.751 edificaciones, el 9,76 por ciento del total) o ruinosa (121 construcciones, el 0,34 por ciento).
El informe municipal aclara que el concepto de ´estado ruinoso´ se refiere a aquellos edificios "que se encuentran apuntalados", y a aquellos para los cuales "se está tramitando la declaración oficial de ruina" o bien ya se ha tramitado. El Consistorio, por otra parte, considera que un inmueble adolece de un ´estado deficiente´ cuando tiene grietas, abombamientos en la fachada, cimentación irregular, humedades o un precario sistema de evacuación de aguas residuales.
La zona en que hay más inmuebles con deficiencias de estas características es la formada por Santa Ponça, Costa de la Calma, urbanización Galatzó, El Toro y Son Ferrer, con un total de 1.585 construcciones en este estado.
Las segundas residencias adquieren protagonismo
"Aquí tienes mucha tranquilidad", dice Manuela Segura en el balcón de su apartamento en primera línea de mar en Santa Ponça. Ella y su marido, Manuel Núñez, empezaron a veranear en esta localidad en la década de los setenta. Residían en Palma. Pero, a medida que sus hijos se iban emancipando, optaron por instalar la residencia principal en Calvià. "No podría vivir otra vez en Palma. Aquí hay de todo y lo bueno es que tienes la ciudad muy cerca en coche", explica Manuela.
Su experiencia no es caso aislado. Al contrario, refleja un fenómeno que se ha dado en los últimos años en Calvià: personas –sobre todo palmesanos– que tenían una residencia veraniega en el municipio y que han acabado por convertirla en la principal, en busca de ganar en calidad de vida durante todo el año y no sólo durante los meses de temporada alta. Este fenómeno se percibe en las estadísticas recogidas en el informe municipal, que constatan una caída en el número de las segundas residencias y un auge de las principales.En 1991, prácticamente dos terceras partes del parque inmobiliario del municipio correspondían a viviendas secundarias (15.186 casas respecto a un total de 24.195 en aquel entonces).
Diez años después (datos de 2001), la proporción cambió, y el porcentaje de primeras residencias se igualó prácticamente a las de temporada.
En detalle, alcanzaron casi el 40 por ciento del total (13.959 casas respecto a un total de 35.076). El significativo crecimiento del padrón en la última década evidencia que el fenómeno ha ido, sin duda, en ascenso.
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