Las comparsas iluminan el gris invierno
Una carpa en el Consistorio albergó la fiesta final y la entrega de premios a los mejores disfraces
I.Moure
Desde ronaldinhos hasta delicadas geishas. Desde exaltadas sevillanas con barba y pelos en las piernas hasta superhéroes de mallas estrechas (o barrigas demasiado pronunciadas). Desde colegiales cuarentones hasta jóvenes achacosos disfrazados de jubilados. Una amplia, chocante y animosa galería de personajes se adueñó ayer de las principales calles de Calvià vila, para hacer hervir por un día el gélido invierno y animar al numeroso público que se acercó hasta este núcleo tradicional.
El punto de partida para el desfile de las identidades falsas se situó en el colegio Ses Quarterades. Desde allí, la colorida y sonora Rua –con sus carrozas, sus comparsas y sus disfrazados a título individual– se adentró en el interior del pueblo, al compás de tonos diversos que envolvían el ambiente bien de charanga, bien de música techno o bien de pop español de toda la vida, dependiendo del momento.
Un público venido de todos los núcleos del municipio llenaba la calle Major, la avenida de Palma y la calle Julià Bujosa Sans. Entre los ocupantes de las aceras, las cámaras de fotos no paraban de accionarse. Algunos se movían al ritmo de la música y otros dejaban traslucir su asombro por los impensables personajes que se paseaban delante de ellos.
Todo inicio tiene un final, y el de la Rua se localizó en el aparcamiento de la sede consistorial, donde se habilitó una gran carpa que albergó la culminación de la fiesta. Allí se repartieron un total de 4.040 euros en 16 premios, para lo cual el jurado analizó las 19 comparsas, 10 carrozas y 19 grupos de entre una y tres personas que participaron en el desfile.
Como dato negativo de la jornada, cabe señalar que la gran afluencia de público dejó al descubierto algunos problemas de aparcamiento en Calvià vila..
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