Piratas sobre cuatro ruedas
Los taxistas constatan un aumento de particulares que se dedican al transporte ilegal de viajeros
I.Moure
Bajo una apariencia de normalidad, la mujer tiene un secreto bien guardado. Por un lado, es portera de un edificio en Magaluf (Calvià). Desempeña las labores típicas de su oficio. Mantenimiento, limpieza, vigilancia... Una profesión normal y sin misterio aparente si no camuflase otro tipo de actividad, de carácter ilícito. Aprovechando su estrecha relación con los vecinos y que éstos suelen ser residentes extranjeros ocasionales sin coche en el municipio, la mujer vio hace años una oportunidad de negocio. ¿Quién mejor que ella para llevar y traer del aeropuerto de Palma a sus compañeros de escalera? Y todo, a un módico precio, por supuesto.
"La mujer lleva así unos 20 años y, cuando no da abasto, ¡llega a llamar a algunos de nuestros compañeros para ver si pueden hacer el servicio!", cuentan como anécdota en las agrupaciones de Radio Taxi Calvià y Auto Taxis de Calvià. La historia ejemplifica la existencia en el municipio de una realidad que no se cansa de denunciar el sector del taxi. La realidad de los particulares que se dedican al transporte ilegal de viajeros. Son ´piratas´ sobre cuatro ruedas. Un fenómeno que, pese a que no es algo inaudito en el municipio de Ponent, ha ido en aumento en Calvià en los últimos dos años. Las crisis siempre hacen florecer la picaresca.
Así lo constatan los responsables de las dos agrupaciones del sector en el municipio, que representan a 214 licencias de taxi. "Ellos tienen su coche particular. Muchas veces sin estar al corriente de impuestos ni de la ITV [Inspección Técnica de Vehículos]", relata el presidente de Radio Taxi Calvià, Eduardo Vílchez. "La mayoría de ellos son extranjeros que residen en Calvià. Captan a clientes en sus propios bares, en las porterías de apartamentos, en los mismos hoteles o vía internet", explica. Sus principales campos de actuación están situados en los núcleos turísticos del término: Palmanova, Magaluf, Santa Ponça y Peguera. La pasada temporada, el fenómeno se acrecentó. "Algunos camareros de bares, jardineros, y en general gente que está contacto con potenciales clientes han entrado en el negocio. La crisis afecta a todos", detalla Vílchez. Junto a los particulares que se dedican al transporte ilegal, el presidente de la agrupación Auto Taxis de Calvià, Fernando Luengo, habla de la existencia de otro tipo de piratería, que se mueve en los márgenes de la alegalidad. "Trabajan a la sombra de una compañía turística o de transportes, que venden servicios por libre. Es verdad que pueden llevar gente, pero el sistema de contratación que emplean a veces es incorrecto. Lo hacen a través de los recepcionistas o contactando directamente con el cliente, y no a través de un precontrato, como debería ser", detalla Luengo, quien apunta que, el pasado verano, el sector del taxi se dedicó a supervisar especialmente las irregularidades en este campo. Esta temporada, los taxistas tramitaron por este motivo una veintena de denuncias, que, si se llegan a concretar, se castigan con multas de entre 1.500 y 6.000 euros, además de la inmovilización del vehículo. "El cliente tiene que saber que nosotros somos chóferes identificados. Estamos las 24 horas del día operativos. Tenemos libro de reclamaciones y un seguro específico, pero los ´piratas´ carecen de todo esto", agrega.
Los números que manejan en las agrupaciones del sector evidencian el impacto de este fenómeno. Según datos ofrecidos por las agrupaciones del sector en el término, la temporada pasada, se hicieron 8.000 viajes menos al aeropuerto que en 2008. Otro indicador negativo fue el de los servicios reclamados por radio, que en 2009 se redujeron un 25 por ciento (de 412.500 en 2008 pasaron a 309.375). Las reservas de viajes con dirección al puerto de Palma y al aeropuerto experimentaron también una disminución del 11 por ciento. El presidente de Radio Taxi Calvià atribuye una parte de esta reducción del volumen de negocio a la llegada de menos turistas, pero considera que el principal factor es la competencia desleal de los ´piratas´ del volante. .
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