el consistorio tendrá
un presupuesto consolidado de 123,4 millones
Los impuestos directos suben un 6% y el gasto en personal, un 8%
La presión fiscal indirecta se reduce, pero también
disminuyen las ayudas a la compra de vivienda
I. MOURE.
El equipo de gobierno del ayuntamiento
de Calvià, dirigido por el alcalde Carlos Delgado (PP), ha aprobado
para 2010 un presupuesto consolidado –con la suma de las cuentas
de las empresas municipales– que incluye unos ingresos de 40,2 millones
de euros por vía de impuestos directos, una cifra que supone un
incremento del 6,6 por ciento respecto al año pasado. Las cuentas
para este ejercicio destinan, por otro lado, 50,2 millones a gastos de
personal, un 8 por ciento más que en 2009.
Son datos que se extraen de la comparación entre el presupuesto
de este año y del anterior. Uno de los gravámenes directos
que subirá será el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI),
a causa de la actualización de los valores catastrales. Unos valores
que son el baremo que se emplea para calcular esta carga fiscal.
Según la estimación ofrecida por el regidor de UM, Isidre
Cañellas, en la oposición, el incremento alcanzará
el 10 por ciento y será superior al del año pasado, porque
la aplicación de la revalorización que entró en vigor
en 2009 se hace de forma escalonada y este ejercicio se empieza a aplicar
un baremo superior.
Menos cargas indirectas
A diferencia del incremento de la presión
fiscal directa, los presupuestos de 2010 prevén una recaudación
de gravámenes indirectos por un montante total de 2,4 millones,
que es inferior en un 40 por ciento a la que se registró en 2009
(cuatro millones de euros). Asimismo, las cuentas municipales para este
ejercicio consignan una disminución de casi cinco millones de euros
en concepto de ´tasas y otros ingresos´ (de 39,4 millones
en 2009 a 34,7 millones en 2010).
Más gastos de personal
El presupuesto consolidado de este año
–que incluye las cuentas del Consistorio y de las empresas municipales
y que asciende a un total de 123,4 millones– dedica 50,2 millones
a gastos de personal. Esto significa que 40 de cada 100 euros con que
cuenta el Ayuntamiento se destinan al pago de nóminas. La cantidad
dedicada a este concepto es superior en un 8 por ciento a la de 2009.
Otro apartado a tener en cuenta en el análisis de las cuentas del
Consistorio es el dedicado a la promoción turística tras
una temporada mala para el primer motor económico del municipio.
En este sentido, UM critica el recorte de fondos y apunta que, si en 2009
se previó una transferencia de ingresos de 500.000 euros a la Fundación
Calvià 2004 a efectos de promoción turística, las
cuentas de 2010 contemplan 315.000 euros.
Por otro lado, además de un aumento del 30 por ciento en el presupuesto
en materia de deportes, las cuentas municipales prevén un montante
de 60.000 euros en ayudas a la compra de la primera casa, y de 200.000
euros para la rehabilitación de viviendas. Cifras menores a las
de 2009, cuando se destinaron a ambos conceptos 100.000 y 230.000 euros,
respectivamente.
Respecto a los presupuestos de las principales empresas municipales –Llar
de Calvià, Calvià 2000 y el Instituto Municipal de Educación
y Bibliotecas–, cabe apuntar que sus cuentas se mueven, con ligeros
aumentos, en los parámetros del año pasado.
Opinión. El cheque en blanco de
los tributos al consistorio
LLORENÇ RIERA
Al contemplar los distintos apartados
y previsiones de un presupuesto municipal, siempre merodea sobre las cifras
en cuestión un mismo interrogante. Con ser muy importe, no se trata
tanto de saber si determinados impuestos, sobre todo los directos, suben
o bajan, sino de ver y palpar el destino y la rentabilidad del dinero
público afectado. Visto lo visto hasta hora, no sería descabellado
implantar un código de buen uso y sobre todo de rentabilidad eficiente
para los presupuestos municipales.
Las cuentas de Calvià para el todavía tierno 2010 son un
amasijo de pros y contras. Suben de forma un tanto áspera para
tiempo de crisis los impuestos directos, mientras los indirectos bajan
de modo drástico y se recortan aportaciones a capítulos
de apoyo social y estímulo empresarial. Resulta llamativo que un
municipio como Calvià, en términos económicos y salvando
la proporción, mantenga las mismas carencias de los municipios
pequeños. El hecho de que los gastos de personal se coman la mitad
del montante global de las cuentas municipales es el apartado más
llamativo en este sentido. Resulta un condicionante clave y difícil
de estabilizar entre el derecho de los trabajadores a incrementar su sueldo
para no perder o mejorar poder adquisitivo y la modernización o
adecuación de servicios y prestaciones para el conjunto de la ciudadanía.
Parece evidente que, en las condiciones actuales, los presupuestos municipales,
también en Calvià, constituyen en la práctica un
cheque en blanco para el consistorio, con abundante margen de maniobra.
También un pozo de confusiones en el que siempre queda algo por
aclarar. Aparte de hacer un cuadrante económico, los ayuntamientos
deberían rendir cuentas efectivas, con resultados contrastados,
de los presupuestos que manejan.
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