Ampliación de la
oferta turística
Siguiendo las huellas de batallas y conquistadores
Tres rutas señalizadas recuerdan el desembarco
de Jaume I en 1229
I. MOURE.
Nadie lo diría, pero la localidad de Santa Ponça
–ejemplo de desarrollismo turístico y lugar frecuentado en
verano por visitantes ávidos de sol y playa y en invierno por jubilados
en busca de tranquilidad– alberga aún el eco de un grupo
de hombres desembarcando en una costa desconocida para ellos y lanzándose
a la aventura de una conquista. Aquí, es posible rastrear, en pleno
siglo veintiuno, las dramáticas luchas cuerpo a cuerpo, el choque
de espadas, los incendios intencionados y los efectos de la devastación,
porque lo que hoy es Santa Ponça un día fue el punto de
partida de uno de los episodios clave de la historia de Mallorca: la expedición
de Jaume I El Conqueridor, que puso fin a la dominación musulmana.
En este núcleo calvianer, desembarcaron un mes de septiembre de
1229 las tropas catalanas después de cambiar su plan previsto de
arribar a Alcúdia. En territorios escarpados rodeados hoy en día
de casas, se produjeron las primeras escaramuzas con las tropas islámicas.
Y por donde hoy hay una autovía con flujo constante de coches el
grupo de caballeros encabezado por el monarca se encaminó al asedio
de Medina Mayurqa (Palma) tras superar su primera prueba de fuego. Todos
estos hitos suelen pasar por completo desapercibidos para los miles de
turistas que cada año llegan a Santa Ponça, atraídos
por la hipnótica oferta de playa y ocio nocturno.
Ahora, el Ayuntamiento ha impulsado una medida para corregir tal estado
de cosas. Ayer, el alcalde Carlos Delgado presentó una iniciativa
conocida como las ´Rutas del Desembarco´, tres itinerarios
señalizados por los alrededores de Santa Ponça para que
el visitante conozca las claves de este episodio histórico. En
cada una de las rutas, habrá un panel explicativo en cuatro idiomas
(castellano, catalán, inglés y alemán), y en las
oficinas municipales de turismo se repartirán folletos informativos
para dar a conocer el recorrido.
Durante la presentación, Delgado remarcó la importancia
de aportar un valor añadido cultural dentro de la oferta turística
del municipio, al tiempo que defendió la necesidad de que los visitantes
tengan una "visión histórica" del lugar donde
están alojados. "En verano y en invierno, hay mucha gente
que pasea por Santa Ponça y el objetivo es que también puedan
disfrutar del rico patrimonio de Santa Ponça, que tiene una gran
relevancia histórica, porque aquí comenzó la conquista
de Mallorca y todo lo que ello supone de cambio de costumbres, de religión...",
declaró, por su parte, el arqueólogo municipal Manel Calvo.
El primero de los tres itinerarios recibe la denominación de ´ruta
cristiana´ y va desde la playa de Santa Ponça hasta el monumento
de la Cruz del Desembarco, construido en 1929 con motivo del 700 aniversario
de la Conquesta. Se eligió este sitio para ubicar la creu, porque,
según la tradición, aquí puso el pie en tierra el
primer soldado del ejército cristiano, aunque se cree que, en verdad,
el desembarco se produjo en el Caló de´n Pallicer. En este
itinerario, se informará en especial de la figura de Jaume I y
del resto de expedicionarios.
El punto de partida de la ´ruta musulmana´ también
es la playa, desde donde se llega al parque arqueológico del Puig
de sa Morisca, donde se ubicaba un asentamiento islámico. "Desde
allí se podía controlar toda la zona y dar protección
a alquerías como la que había en Bendinat. Había
tres casas. En las excavaciones, hemos encontrado restos de batallas que
nos dan una idea de lo convulsos que fueron aquellos días. Hay
restos de incendios que hemos datado en aquella época. También
encontramos una placa de arnés con la figura de un grifo que correspondía
a un caballero de Jaume I. Seguramente la perdió durante la batalla",
detalló el arqueólogo municipal.
El tercer itinerario se conoce como ´ruta de la batalla´ y
discurre por el Paseo Calvià con hitos como la capilla de la Pedra
Sagrada. Su valor simbólico viene determinado por el hecho de que
la tradición dicta que la piedra de grandes dimensiones que alberga
en su interior sirvió para que las tropas cristianas oficiasen
su primera misa en territorio mallorquín. Un poco más adelante,
se halla la cruz de los Montcada, erigida en 1886 en honor de Guillem
y Ramon, dos hermanos que murieron en combate tras el desembarco. Los
choques entre cristianos y musulmanes constituyen el hilo argumental de
la ruta. "Las características de aquellas batallas no tenían
nada que ver con las actuales. Eran confusas. Sólo existían
las comunicaciones verbales. Las tropas se mezclaban y combatían
al estilo ´Braveheart", recordó Calvo.
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