I. MOURE. CALVIÀ.
El departamento de Bienestar Social del Consell de Mallorca ha suprimido el centro de atención a drogodependientes (CAD) de Calvià, que estaba ubicado en Magaluf y que, en 2008, atendió a 203 usuarios. La institución insular alega motivos de reorganización para quitar el servicio y recuerda que la atención se sigue prestando, pero que ahora se ofrece en un centro existente en Palma. El Ayuntamiento lamenta que las personas con problemas con las drogas tengan que desplazarse hasta Palma, lo que hace que algunos de ellos desistan de acudir por problemas económicos o de transporte.
El local de la calle Tirso de Molina donde se situaba el CAD, dependiente del Institut Mallorquí d´Afers Socials (IMAS), se cerró en diciembre de 2008. En este centro, había un equipo médico encargado de dar ayuda a los toxicómanos. Entre sus funciones, figuraba la distribución de metadona para los adictos a la heroína. También se atendía a alcohólicos.
En un principio, la clausura debía ser sólo temporal para que el Ayuntamiento solucionara los problemas de humedades y de mal estado de conservación que presentaba el recinto. Una vez solventados en febrero de este año, el servicio no se reanudó.
"Llevábamos un año y medio avisando de que el local no reunía las características adecuadas. Cuando hubo inundaciones, ése fue el detonante" para dejar el recinto, manifestó el director de Servicios Sociales del Consell de Mallorca, Jesús Mullor, quien agregó que, al margen de esta circunstancia, existen otras razones de fondo para entender la eliminación del centro calvianer.
Así, Mullor explicó que los puntos de atención de Calvià y Portocolom (Felanitx), que también se ha suprimido, respondían a "situaciones especiales" heredadas de la anterior legislatura, pero que no se atenían ni a "criterios técnicos ni poblacionales". El director de Servicios Sociales agregó que ningún otro municipio de la isla contaba con este tipo de servicios. "¿Por qué Calvià podía tenerlo y Marratxí no?", se preguntó.
Con esta redistribución, el IMAS regenta en la actualidad tres centros para drogodependientes, situados en Palma, Inca y Manacor, que cubren el área de influencia comarcal de estos núcleos. A los usuarios de Calvià les corresponde la instalación ubicada en la capital palmesana.
En el último pleno municipal, el regidor socialista Pep Recasens, en la oposición, pidió explicaciones al equipo de gobierno por la supresión del CAD de Calvià. En concreto, lamentó que el Consistorio no garantizase el correcto mantenimiento del local de propiedad municipal, donde, según explicó, los sucesivos cortes de luz que se producían llegaban a afectar a la conservación de la metadona.
Ante esto, en el mismo debate plenario, la teniente de alcalde responsable de Servicios Sociales, Cristina de León, aseguró que el Ayuntamiento sí que se hizo cargo de reparar el recinto, y lamentó que, aún así, el IMAS no reanudase la atención con posterioridad.
En declaraciones posteriores a este diario, De León afirmó que el hecho de desviar los usuarios al centro de Palma ha motivado que algunos de ellos no hayan continuado con el tratamiento por las dificultades para desplazarse, lo que ha derivado en algunas recaídas. Recordó que el CAD funcionaba desde hacía siete años y que en 2008 atendió 203 usuarios.
El PSOE denuncia recortes en el plan de drogodependencias
En el último pleno municipal, se aprobó el plan municipal de prevención y atención de drogodependencias para el periodo 2009–2013. El PSOE reprochó al equipo de gobierno el escaso presupuesto del plan. "Sólo tiene 7.000 euros de presupuesto. Calvià merece más", argumentaron los socialistas. La regidora León dijo que el nuevo plan mejora el anterior y destacó que Calvià es uno de los pocos municipios que cuenta con un técnico especializado en drogas.
Lletra Menuda.
No es el lugar, es la necesidad
LLORENÇ RIERA
"¿Por qué Calvià podía tenerlo y Marratxí no?" se pregunta el director insular de Asuntos Sociales, Jesús Mullor para justificar el cierre del centro de atención a drogadictos de Calvià. El interrogante tiene trampa intrínseca y por tanto pueda llevar a una respuesta errática, porque no estamos ante una cuestión de igualdad de oportunidades a ciegas o de trato equitativo aséptico. En el asunto que nos ocupa, la necesidad y la prevención son las verdaderas piezas angulares de una cuestión que no es precisamente banal porque afecta a la salud individual de muchas personas y colectiva de una sociedad compleja y demasiadas veces dopada de necesidades ficticias y problemas de solución compleja.
Naturalmente, se trata de ser prácticos y de rentabilizar, –en la medida de lo posible, porque lo económico no es siempre lo más importante– los servicios públicos, pero no todo se reduce al reparto geográfico. ¿Por qué todo tiene que estar centralizado en Palma o en menor medida en Inca y Manacor? Podría ser otro interrogante para confrontar con el planteado por Jesús Mullor.
El punto clave de la decisión de cerrar el centro de drogodependientes de Calvià está en que en él recibían asistencia más de doscientos usuarios y que con su clausura algunos, por la causa que sea, han dejado el tratamiento. Se pueden haber reducido costes, pero no es menos cierto que también se pierde capacidad de terapia y prevención. Además, habrá que reconocer que el procedimiento seguido es, cuando menos, poco elegante. Se cierra por deficiencias estructurales y después, cuando está reparado, se decide que no hay lugar a la reapertura. Estas cosas no se hacen. Si se hubiera avisado con tiempo, a lo mejor habría habido ocasión de transformar el espacio en aula para cursillos de previsión y coordinación de cargos públicos y divergentes políticos.
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