Las obras de la casa-cuartel llevan varios
meses paralizadas
El parón es producto de los errores
que había en el proyecto, que comenzó a gestarse en 2003
I. MOURE.
Uno de los proyectos más
reclamados desde Calvià, la futura casa-cuartel de la Guardia Civil,
ha sufrido un nuevo parón. Desde hace meses, no hay ningún
tipo de actividad constructora en el solar de 3.654 metros cuadrados del
polígono de Son Bugadelles (Santa Ponça) donde está
previsto erigir un edificio de 32 viviendas destinadas a la Benemérita.
El motivo de la paralización de las obras –adjudicadas a
la empresa FCC Construcción por valor de 3,8 millones– son
las deficiencias halladas en el proyecto inicial, lo que ha obligado a
revisarlo.
A principios de año, comenzaron los primeros trabajos de preparación
del terreno. Tras realizar las primeras excavaciones, y según relatan
fuentes del sector de la construcción, se apreciaron una serie
de deficiencias en el plan previsto y, por eso, la compañía
optó por parar las obras hasta modificarlo.
Las mencionadas fuentes atribuyen la responsabilidad de estos errores
al proyecto diseñado por el Ayuntamiento. Pero el Consistorio calvianer
lo niega, asegura que si alguna vez hubo algún posible problema
de forma fue subsanado y desvía la responsabilidad del parón
constructivo.
Al margen de estas cuestiones, lo cierto es que este contratiempo se suma
a una larga lista de dificutades con que se ha encontrado la iniciativa
del acuartelamiento desde que comenzó a gestarse, en el año
2003. Desde entonces, el cuartel de la Benemérita se ha topado
con obstáculos de todo tipo, desde discrepancias entre administraciones
con distinto color político hasta plazos de ejecución incumplidos.
Desde el año 2003
El primer hito de la historia de esta
infraestructura se encuentra en 2003, cuando fue remitido a Delegación
de Gobierno en Balears el anteproyecto de la casa-cuartel. A continuación,
el Consistorio formalizó la cesión de un solar, a través
de una moción aprobada en el pleno en que se fijaba como condición
que, si las obras no comenzaban el 30 de noviembre de 2006, los terrenos
revertirían al Consistorio. Con el tiempo, este plazo se reveló
imposible y así lo comunicó el ministerio del Interior en
febrero del año 2006.
En clave política, el asunto desembocó en polémicas
varias. El PP local, en el equipo de gobierno municipal, lamentó
la "falta de interés" del PSOE, que gobernaba en Madrid.
En aquel entonces, el alcalde Carlos Delgado recordaba al delegado del
Gobierno en Balears, Ramon Socias, que cumpliese el anuncio realizado
de que la licitación de las obras del cuartel se realizaría
en 2006. Finalmente, no se licitaron hasta 2008.
Además de las 32 viviendas, el nuevo acuartelamiento de la Benemérita
–con capacidad para un centenar de agentes– acogerá
dependencias oficiales de la policía judicial y del Servicio de
Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil.
Precarios medios
La precariedad define el estado actual
de la principal dependencia que tiene actualmente el instituto armado
en Calvià, el cuartel de Palmanova.
El Ayuntamiento intentó contribuir a paliar esta situación
en 2005 con la cesión a la Guardia Civil de unas oficinas municipales
ubicadas en la sala Palmanova.
UM reprocha al alcalde la ´premura´
con que se hizo el proyecto
El regidor de UM en Calvià, Isidre Cañellas,
recriminó ayer al alcalde Carlos Delgado que desde el Ayuntamiento
se redactase "con premura" un proyecto de casa-cuartel, que
después, según argumentó, se ha tenido que modificar
al haberse detectado errores. "El alcalde quiso sacar el proyecto
a toda costa. Aceleró el proceso, porque antepuso conseguir un
titular de diario al trabajo técnico que requería este proyecto",
manifestó Cañellas.
LLetra Menuda. Edificios pobres para un
servicio necesario
LLORENÇ RIERA
Los acuartelamientos de la Guardia Civil son, desde siempre,
los parientes pobres de las infraestructuras militares, administrativas
y policiales porque todas estas condiciones se reúnen bajo sus
tejados muchas veces apuntalados.
Aparcaremos el debate sobre la idoneidad de las casas-cuartel y la intersección
de entrega profesional con vida y tiempo privado o doméstico, pero
defenderemos de entrada que si todo ello habita, como de hecho ocurre,
en un mismo inmueble, debe ser con vivienda y despacho digno por igual.
Los acuartelamientos de la Guardia Civil no son focos de atracción
electoral. Sus moradores saben mucho de disciplina, desilusión
y resignación. Por ahí hay que buscar las causas de su acentuado
retraso.
El agravio es todavía más estridente si lo situamos, como
ocurre ahora, en un lugar como Calvià, sede de otras edificaciones
públicas mastodónticas, un tanto provocadoras y probablemente
no tan necesarias. La cuestión se vuelve irritante cuando se comprueba
que las obras de la casa-cuartel llevan meses paralizadas por serias deficiencias
en un proyecto realizado en un ayuntamiento con abundante plantilla de
arquitectos municipales. Entre una cosa y otra, diferencias políticas
y frialdad administrativa, el andamio se está oxidando y los agentes
ubicados de prestado en Palmanova. A la casa-cuartel de Calvià
le ha ocurrido casi lo mismo que al alcalde del municipio. Ambos se han
estancado. Si Carlos Delgado mantuviera un poco de iniciativa municipal
y dedicara algo de su tiempo a la casa a la que le vincula el mandato
electoral, es muy probable que estas cosas se hubieran arreglado. Pero
el alcalde se ocupa de encuentas que le benefician, arengas lingüísticas
sin base científica y de denunciar las vendas en los ojos de un
PP en el que no tiene cargo. El cuartel es sólo una víctima
más de su peculiar modo de actuar.
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