Bares de Punta Ballena cierran unas horas
en protesta contra el Consistorio Empresarios de la zona, molestos por las restricciones a las terrazas con música y la reducción del límite de decibelios
I. MOURE. Propietarios de bares en la principal arteria de ocio
para los turistas en Calvià, Punta Ballena (Magaluf), expresaron
ayer su malestar hacia el Ayuntamiento después de que este fin
de semana agentes de la Policía Local les comunicasen que, a partir
de ahora, deberán apagar la música de sus terrazas una hora
antes (a las 23 horas) y tendrán que reducir en 10 decibelios los
niveles sonoros. El límite, a las 23 horas En declaraciones a este diario, el regidor de Seguridad
Ciudadana, Bartolomé Bonafé (PP), explicó que la
música en las terrazas se tiene que apagar antes, porque, según
apuntó, el nuevo decreto ley de medidas ambientales para impulsar
las inversiones y la actividad económica de Balears –conocido
como ´Decreto Grimalt´– establece que el horario nocturno
empieza a las 23 horas y no a partir de la medianoche, como hasta ahora.
Trabas en momento de crisis Los argumentos municipales no convencieron a los empresarios,
que se quejaron de continuas trabas a su actividad "en un difícil
momento económico". "Con un límite de 65 decibelios
no podemos trabajar con normalidad. Sólo con un partido de fútbol
o con cuatro o cinco personas hablando ya se supera", manifestó
el dueño de un bar en Punta Ballena. "Primero nos quitaron
las bailarinas del interior de los bares. Después vino la prohibición
de los ´tiqueteros´ y, ahora, la reducción de la música
en la terraza... Todo son problemas", aseguró otro empresario.
Lletra Menuda. La mala costumbre de las malas prácticas LLORENÇ RIERA Los propietarios de los locales de ocio de Punta Ballena
están convencidos de que el ayuntamiento de Calvià la tiene
tomada con ellos. No les cabe ninguna duda de que, en su afán recaudatorio,
les está pisando los talones y que por eso ve tiqueteros en todas
partes y ahora les recorta horarios y decibelios. Están tan enfadados
que ayer, en plena resaca de las últimas actuaciones municipales,
se plantaron en la casa consistorial donde, a falta de alcalde disponible,
expresaron quejas y reivindicaciones a los concejales de Comercio y Policía.
Punta Ballena es un exponente de muchas cosas. No extraña que este
santuario de Magaluf con culto prácticamente ininterrumpido al
ocio y al consumismo refleje, ahora mismo, todos los inconvenientes que
derivan de la desafortunada costumbre de aplicar malas prácticas
a la mayoría de normativas municipales. Es una carencia que, por
supuesto, no afecta sólo a las poblaciones de Calvià pero,
como el grueso territorio Delgado aboga por ser pionero o tener presencia
relevante en muchas cosas, también es lógico que adquiera
presencia destacada y exportable en ese altercado de publicidad, estridencias
y relojes. Si el ayuntamiento de Calvià ha redactado ordenanzas
para regular estas cosas, no sólo resulta lógico que se
afane en aplicarlas, sino que hacerlo forma parte de sus obligaciones
más elementales.
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