Lo que el cemento se llevó
Un libro de reciente publicación recoge fotos del litoral y de la vida cotidiana en la época preturística del municipio
I. MOURE. Las construcciones apenas se intuyen. Hay que agudizar
la vista para verlas. Pequeñas casas blancas de veraneo, algún
molino, zonas agrícolas. Sólo se observa verde, el verde
de los árboles y la vegetación. El agua, transparente. Así
era la primera línea de Magaluf, a finales de los años cuarenta.
Los que no lo vieron en su día dificilmente podrán creerlo,
pero el testimonio gráfico es inapelable y revela que hubo una
vez en que el litoral calvianer fue un vergel, a pesar de que hoy en día
esté vestido con un corsé de cemento. Los ´calvianers´ que se lanzaron al mundo para salvarse y prosperar A principios del siglo veinte, la penuria apretaba en Mallorca y la emigración servía de válvula de escape. Los calvianers no fueron una excepción y buscaron destinos de esperanza en Cuba, Argentina, Francia y Cataluña, por citar los principales. El libro muestra a algunos de estos emigrantes en su lugar de acogida. Y, así, se les ve con aspecto de típico campesino cubano o fumando un inconfundible habano o perfectamente engalanados a las puertas de un restaurante de su propiedad en la vecina Francia. Entre todas estas historias, sobresale la de Pep Mas. Con 12 años, se fue a Francia a buscarse la vida. Allí trabajó como repartidor de frutas.
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