Lo que el cemento se llevó

 

Un libro de reciente publicación recoge fotos del litoral y de la vida cotidiana en la época preturística del municipio

 

I. MOURE.

Las construcciones apenas se intuyen. Hay que agudizar la vista para verlas. Pequeñas casas blancas de veraneo, algún molino, zonas agrícolas. Sólo se observa verde, el verde de los árboles y la vegetación. El agua, transparente. Así era la primera línea de Magaluf, a finales de los años cuarenta. Los que no lo vieron en su día dificilmente podrán creerlo, pero el testimonio gráfico es inapelable y revela que hubo una vez en que el litoral calvianer fue un vergel, a pesar de que hoy en día esté vestido con un corsé de cemento.
Para demostrarlo está el libro Calvià. Imágenes del Pasado (Ediciones Amberley), una recopilación de instantáneas del municipio en la época preturística a cargo del historiador Xavier Terrassa, que se ha encargado de documentarlas con profusión de detalles. Las imágenes van desde finales del siglo diecinueve hasta la década de los setenta y no sólo recogen escenas inéditas de la costa de Santa Ponça, Peguera o Illetes, sino momentos cotidianos de los habitantes del municipio.
Según explica Terrassa, ha reunido en el libro 205 fotografías, que ha conseguido a través de particulares y de coleccionistas como Andreu Muntaner. La obra está estructurada en varios capítulos, como el que incluye las primeras imágenes que se conservan del municipio. En una de ellas, de 1895, se ve El Tavernó de Santa Ponça, el precedente de los hoteles y bares que ahora pueblan este núcleo. Era un lugar de paso en la ruta entre Palma y Andratx, y allí paraban los viajeros para alojarse y tomar algo.
Una galería de personajes destacados del municipio constituye otro de los pasajes significativos del libro. Aquí aparecen Nofre Juaneda, que fundó en 1917 la primera clínica privada de Mallorca, o Julià Bujosa Sans, el último alcalde calvianer de la Segunda República.
Los retratos pertenecen también a personas más anónimas. Un pescador, un cartero, un policía. Calvià. Imágenes del Pasado encierra también fragmentos en blanco y negro de la vida cotidiana en el Calvià preturístico, en que se observan celebraciones, eventos deportivos y representaciones de obras de teatro.

Los ´calvianers´ que se lanzaron al mundo para salvarse y prosperar

A principios del siglo veinte, la penuria apretaba en Mallorca y la emigración servía de válvula de escape. Los calvianers no fueron una excepción y buscaron destinos de esperanza en Cuba, Argentina, Francia y Cataluña, por citar los principales. El libro muestra a algunos de estos emigrantes en su lugar de acogida. Y, así, se les ve con aspecto de típico campesino cubano o fumando un inconfundible habano o perfectamente engalanados a las puertas de un restaurante de su propiedad en la vecina Francia. Entre todas estas historias, sobresale la de Pep Mas. Con 12 años, se fue a Francia a buscarse la vida. Allí trabajó como repartidor de frutas.



 
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