La urgencia de las casas
sin obstáculos
Una vecina de Galatzó clama al
Consistorio para que acelere el proceso de concesión de una vivienda
adaptada
I. MOURE.
Un gran sentimiento de
frustración invade a María de la Cabeza Pérez, una
vecina de Galatzó. Su padre, José Manuel, de 79 años,
con una pierna amputada y operado de un cáncer de garganta, no
puede valerse por sí mismo y vive junto a su mujer, de 77 años,
en un apartamento en que encuentra en cada rincón una trampa para
moverse. Las escaleras de entrada marcan una frontera insuperable, no
entra con la silla de ruedas en según qué habitaciones porque
no cabe y la bañera supone un listón imposible.
María, natural de Jaén al igual que toda su familia, cree
que su padre necesita ya otro entorno. Un lugar donde se encuentre a gusto
y donde el hecho de vivir siendo discapacitado no suponga una odisea diaria.
Ella piensa que ese lugar podría ser perfectamente una vivienda
adaptada de protección oficial en Galatzó que ha sido retornada
al Ayuntamiento por su primer adjudicatario y que, en consecuencia, debe
ser ahora objeto de un nuevo concurso.
El problema, dice María, es que el Consistorio no actúa
con rapidez y está retrasando su adjudicación definitiva.
Asegura estar desesperada, porque, según afirma, sus continuas
solicitudes de información a los departamentos municipales para
acelerar el proceso se han saldado sin ningún tipo de éxito.
"No entiendo que la casa esté ahí cerrada desde hace
meses cuando hay gente que la necesita", declara. El caso de esta
vecina de Galatzó revela las difíciles experiencias personales
con que se topan las familias que tienen una persona con discapacidad
a su cargo y que ven como un alivio a sus dificultades la concesión
de una vivienda pública libre de obstáculos y plenamente
acondicionada.
No únicamente es el caso de María. Sólo en la promoción
de viviendas sociales que se está construyendo en la actualidad
en Peguera se han presentado 13 solicitudes para lograr uno de los tres
apartamentos adaptados de la promoción.
En respuesta a las críticas expresadas por la vecina de la urbanización
Galatzó, el Consistorio contesta que el proceso administrativo
de readjudicación de esta vivienda "sigue su curso",
al igual que el de otros "dos o tres" pisos de protección
en Calvià vila y Son Ferrer devueltos por sus propietarios al no
poder hacer frente a los pagos requeridos.
"Las bases ya las tenemos, y estoy en condiciones de asegurar que
el concurso (de adjudicación) se conocerá a final de mes",
dice la primera teniente de alcalde calvianera, Teresa Martorell (PP).
Evaluación previa de solicitudes
Martorell asegura respetar la situación
personal en que se encuentra María, pero también recuerda
que en el proceso de adjudicación de esta casa de Galatzó
podrán participar igualmente las 13 personas que registraron sus
solicitudes para los pisos de Peguera.
Todos ellos, expone la primera teniente de alcalde, serán objeto
previamente de una evaluación a cargo de técnicos del Instituto
Balear de Asuntos Sociales (Ibas) y del departamento de servicios sociales
del Ayuntamiento, que valorarán aspectos como el grado de discapacidad,
los ingresos económicos y la situación familiar. Cuando
se le pregunta a María qué hará si finalmente sus
padres no obtienen la vivienda, echa mano del realismo. "Miraríamos
de poner un montacargas en el edificio donde viven ahora. También
tendríamos que adaptar su piso actual. Pero necesitaríamos
ayudas económicas", dice.
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