Delgado entra en la Acadèmi de sa Llengo baléà

 

El alcalde de Calvià es reconocido como miembro de honor de la entidad por su defensa de la lengua balear

 

IÑAKI MOURE

Desde ayer, el alcalde de Calvià, Carlos Delgado (PP), es miembro de honor de la Acadèmi de sa Llengo Baléà por su contribución a la difusión del balear como lengua autóctona de la Comunidad. La distinción se oficializó en un acto al que asistió el propio alcalde y que tuvo lugar en el Ayuntamiento, en la sala donde se suelen celebrar los plenos municipales.
Más de medio centenar de personas asistieron al evento en que el presidente de la entidad, Juan Vanrell, sintetizó con una frase pronunciada con gran énfasis el porqué del reconocimiento a Delgado: "¡Al fin un político mallorquín de cuerpo y alma se ha levantado y ha dicho basta de mentiras y basta de engaños!". Hasta ahora, según dijo, ningún otro representante de la clase política de las islas "había tenido la dignidad de decir que la lengua de las Illes es el balear".
El máximo responsable de la Acadèmi de sa Llengo contrapuso la actitud de Delgado con la de otros de sus compañeros de partido, entre los que mencionó al alcalde de Inca, Pere Rotger, a quien reprochó que una vez dijera que él hablaba "catalán de Mallorca" y a quien criticó por promover el ´.cat´. "Nos han impuesto el catalán por motivos políticos, pero no tienen razones científicas para demostrarlo", aseguró, haciendo alusión a remotos orígenes de la lengua propia de Balears.
En su intervención, Vanrell, quien afirmó que no tiene nada en contra del catalán ni de Cataluña, leyó una parte en castellano y lo justificó con la siguiente argumentación: "Es la lengua de todos los que nos sentimos españoles. Estamos orgullosos de España y de su historia prodigiosa. No debemos consentir que iluminados de manicomio quieran eliminar su uso".
También utilizó el castellano el protagonista del acto, Delgado. Lo hizo durante todo el discurso. Él mismo quiso aclarar la incongruencia que supone el hecho de ingresar en un organismo que defiende la "lengua balear" y, al mismo tiempo, ser
castellanoparlante.
El alcalde calvianer argumentó que la "convivencia entre lenguas" es la "norma de esta tierra", a la que definió como un
"lugar de integración" de gentes de diferentes culturas. Destacó que el "español es también una lengua balear" y lamentó que ésta esté "en peligro de extinción, no por la presión del castellano, sino por la presión del catalán".
Tras alabar el ejemplo de la Comunidad Valenciana, donde la lengua propia se llama valenciano y no catalán, Delgado afirmó que lo que se ha planteado en Balears en los últimos años acerca de la denominación de la lengua "no es un debate lingüístico, sino más bien político". "La han querido utilizar para otras finalidades", expuso.
El nuevo miembro de honor de la Acadèmi de sa Llengo, quien agradeció la distinción después de haber sufrido "insultos y amenazas" por su defensa de esta cuestión, tuvo duras palabras para la clase política balear, que, dijo, ha demostrado su "cobardía e ignorancia" en el asunto lingüístico.
El reconocimiento de esta institución se produce después de que, en los últimos tiempos, Delgado haya hecho de la defensa de la lengua balear uno de sus principales ejes políticos.

 

Protagonismo sin rigor académico

LLORENÇ RIERA

Conviene comenzar a plantear en serio la creación de un lobby como plataforma para el protagonismo y la promoción en cualquiera de sus formas y contenido. Aunque fuera de juguete sería útil, porque podría servir de antivirus frente a escenas como la protagonizada ayer tarde por Carlos Delgado. El alcalde de Calvià ingresó en la Acadèmi de sa Llengo Baléà.
Para escribir tal denominación ha sido imprescindible engañar al teclado. Era la única forma de que no se rebelara frente a un enunciado que no responde a ninguno de sus tres sustantivos, dado que no se puede regular ni dignificar un idioma inexistente, aunque Carlos Delgado ya haya dictado conocidas lecciones magistrales sobre estos imposibles. El protagonismo y el populismo fácil son el único rigor científico de la degradación que ayer tarde se atrevió a visitar el salón noble de la casa consistorial de Calvià para vano honor de quien preside su corporación. Todo por un posicionamiento político que busca respaldos superficiales para ascender posiciones y ampliar cuota de poder dentro de un PP cabizbajo y cansado de coleccionar escándalos.
Carlos Delgado obtendría mejores réditos personales y políticos si dispusiera de la serenidad suficiente para percatarse de que los imposibles se vuelven en su cuenta. Será opinable, pero puede hacer uso y toda la exaltación que quiera de la lengua castellana y renegar, aunque sea sin causa, de la catalana. Corre a su cargo. Sin embargo, ampararse en gramáticas de ensayo y sin fundamento resulta estéril.

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