Se cumplen 20 años desde que empezó a gestarse el único recinto industrial del término

El fuerte crecimiento de Son Bugadelles origina un déficit de aparcamiento

 

El número de empresas con sede en el polígono se ha disparado un 50% en 4 años hasta alcanzar las 250 compañías

I. MOURE

Todo crecimiento causa desajustes que requieren un proceso de adecuación. Así lo experimenta en la actualidad el polígono de Son Bugadelles, en Santa Ponça. El único recinto industrial existente en Calvià ha crecido vertiginosamente en los últimos cuatro años.
El aumento ha sido del 50 por ciento, con unas 250 empresas radicadas en la actualidad. Más compañías, más trabajadores. La consecuencia se ve en determinadas calles del polígono -sobre todo las colindantes a la sede de IB3- repletas de coches que dejan pocos resquicios donde poder aparcar. Es el precio del desarrollo.
La falta de plazas de aparcamiento es uno de los principales problemas con que se encuentra Son Bugadelles cuando se cumplen 20 años desde que se empezó a gestar el proyecto. El gerente de Promociones Industriales Calvià -ente que impulsó el recinto-, Pascual Miquel Yago, así lo confirma.
Yago detalla que existen varios factores que ayudan a explicar el auge reciente de Son Bugadelles. Un hito fundamental, por ejemplo, fue la mejora de las comunicaciones con Palma que implicó el desdoblamiento de la carretera entre Palmanova y Peguera, obra que puso fin a los embotellamientos.
También ha influido la progresiva concienciación de empresas con sede en Palma de que instalándose en el polígono ahorran en costes para trasladar la mercancía a una zona de gran vitalidad económica como la de Calvià y Andratx. Todo ello en el contexto de bonanza económica que se ha respirado hasta hace relativamente poco, que ha facilitado la obtención de créditos.

Edificabilidad restrictiva

El resultado, la expansión de la actividad en Son Bugadelles. La carencia de aparcamiento es uno de los efectos más visibles de este crecimiento y ha generado algún que otro conflicto por no respetar los preceptivos vados.
A este déficit no ayuda precisamente la siguiente realidad: los empresarios con naves no quieren perder superficie de edificabilidad construyendo plazas para aparcar dentro de los locales. Prefieren dedicar estos metros cuadrados a dependencias para su negocio y dejar que los empleados aparquen en la calle.
Con una superficie total de 320.000 metros cuadrados, apenas queda un 10 por ciento por edificar. Hay empresas náuticas, de muebles, de jardinería, de construcción, metalúrgicas, un gimnasio de reciente apertura, la sede de la televisión autonómica balear, la empresa municipal Calvià 2000, restaurantes.
En total, 250 compañías, de las cuales una buena parte, el 10 por ciento, pertenece a ciudadanos extranjeros. Abundan los alemanes -en el sector del mueble y la jardinería- y los ingleses, que predominan en el sector náutico.
A pesar de que Yago considera que no hace falta más suelo industrial en el municipio, sí reconoce que en la actualidad existe "más demanda que oferta". Sobre todo a la hora de conseguir naves para alquilar de tamaño medio, entre 200 y 300 metros cuadrados.

"Nadie daba un duro"

Echando la vista atrás, el gerente de Promociones Industriales Calvià recuerda los orígenes del proyecto de Son Bugadelles.
"Al principio, nadie apostaba por este polígono. La gente pensaba que en esta zona turística las empresas no tendrían éxito. Además, se trataba de un polígono privado y no había ayudas", rememora Yago.
El año pasado, el Ayuntamiento pasó a asumir el mantenimiento de las instalaciones del polígono de Son Bugadelles.

Una ampliación a la que se opusieron los vecinos de Galatzó

La posible ampliación del polígono de Son Bugadelles generó el año pasado un movimiento de rechazo vecinal en la urbanización Galatzó, que está al lado del recinto. Los residentes pensaban que se perjudicaría su calidad de vida, si bien el Ayuntamiento siempre alegó que la ampliación no comportaría la construcción de más naves sino una nueva zona de equipamientos y servicios. Ante esta disyuntiva, el Consistorio decidió organizar una consulta popular para ver qué preferían los vecinos que se construyera en esta zona. Ganó la opción de las viviendas públicas.

 

 

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