Galatzó recupera los yacimientos de s'Argolla y Ses Sínies a la vez que sus ‘marjades'

Delgado pedirá ayudas para restaurar la almazara y crear una nueva ruta para conquistar la cima

ROMÁN PIÑA VALLS

Con todo, el tema estrella de la convocatoria a la prensa de ayer fue la rehabilitación del patrimonio arqueológico, etnológico y arquitectónico de la finca que fue adquirida por el Ayuntamiento hace casi dos años por 9.000 euros tras una negociación exitosa para el Consistorio.

Desde esta fecha, la finca ha estado abierta al uso de residentes, visitantes y turistas y ha acogido diversas actividades, gracias al proyecto Galatzó para todos: recuperando caminos y senderos, creando itinerarios didácticos medioambientales, manteniendo la explotación agrícola-ganadera, reforestado, restaurando marjades en colaboración con el IFOC en el llamado taller ocupación Galatzó II.

En este tiempo han visitado la finca 3.047 alumnos y más de 2.000 personas en visitas guiadas. Se han habilitado rutas para bicicleta de montaña, hípica y espacios para tiro con arco o escalada. También se han realizado pancaritats, una jornada de puertas abiertas, dos rutas culturales y una jornada micológica.

Antonio Aguareles, coordinador del Plan Estratégico de Actuación en el Patrimonio Histórico-Artístico de la Possesió de Galatzó, policía y geógrafo, agradece al equipo de gobierno la confianza para poder desempeñar un trabajo con libertad y según criterios técnicos.

A la vez alaba la ilusión y el empeño del director técnico Manel Calvo, doctor en Arqueología, y los historiadores Antonio Andújar, María Calderón y Rosa Rodríguez, que han trabajado duro para alcanzar hoy visibles logros.

Con una metodología informática pionera, se ha catalogado el itinerario de Ses Sinies y Sa Vinya, recuperado los yacimientos de s'Argolla y Ses Sinies e instalado 26 puntos de interpretación en los itinerarios didácticos.

Aguareles informó ayer que en torno a la naveta de Ses Sinies hubo un poblado talaiótico, que hubo cerca una mina de bronce y una cueva de enterramientos. Los primeros calvianers pudieron vivir ahí. Hace 200 años, los payeses edificaron una caseta dentro de la naveta y en cuanto sea posible se pretende cercar el yacimiento para trabajar en su recuperación.

La finca, en las últimas décadas, «ha sido muy expoliada». Biel Salom, encargado de la explotación agrícola y técnico informático, es la imagen modélica de un payés del siglo XXI, y da fe de la inimaginable labor de limpieza del monte realizada en la finca. Y todo con los mínimos recursos económicos y gracias a un funcionariado entregado y convocación.

El alcalde Delgado confía en la ayuda del Govern y del Estado para poder acometer los futuros proyectos en esta joya del municipio. Entre otros, la restauración de la almazara o la creación de una nueva ruta para conquistar la cima del Galatzó.



 

 
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