Calvià piensa en verde

El municipio pone en marcha una serie de actuaciones que tienen como objetivo proteger el patrimonio vegetal y contribuir a la lucha contra el cambio climático

ENRIQUE FUERIS


Hora de pasar a la acción. El Ayuntamiento de Calvià y su oficina medioambiental Calvià pel clima acaban de dar rienda suelta a su plan de actuaciones para preservar el patrimonio vegetal del municipio y contribuir con ello a la lucha contra el cambio climático. La ordenanza aprobada la semana pasada en defensa del patrimonio verde -que establece multas de hasta 3.000 euros para atentados contra éste- ha marcado la línea de salida para un ambicioso proyecto global de defensa del medio ambiente.

La línea a seguir requiere una ciudadanía involucrada que ha encontrado en los más jóvenes a los primeros colaboradores en este proceso de sensibilización medioambiental. La finca pública de Galatzó fue ayer el marco de una plantación masiva de árboles a cargo de 300 alumnos de Primaria de cuatro colegios adheridos a la Agenda Local 21 del municipio.

Durante toda la mañana, los estudiantes, asesorados por el personal del área municipal de Medio Ambiente y del Instituto de Educación y Bibliotecas (Imeb), plantaron unos 150 árboles de seis especies diferentes: olmos, fresnos, algarrobos, chopos, olivos y palmitos.

El objetivo es repoblar unas zonas de la finca -adquirida en 2006 por el Ayuntamiento- que se encontraban en un estado precario a causa de la dejadez a la que han estado sometidas durante años, a la vez que se familiariza a los niños con la fauna autóctona y se les enseña a respetarla.

En el pistoletazo de salida para la sensibilización ecológica, ellos, los niños, juegan un papel fundamental en el juego de la implicación ciudadana. Jorge Campos, director de Calvià pel clima, afirma que los estudiantes son el primer eslabón de la cadena, ya que «trasladan a los padres los contenidos de este tipo de programas».

Multas de 3.000 euros

Los árboles, por su parte, constituyen el puntal de la lucha contra el cambio climático, ya que, como apunta Campos, «son sumideros naturales de CO2 que contribuyen a evitar el calentamiento global». Para el director de Calvià pel clima, El mejor escenario para empezar a vertebrar la lucha en defensa del medio ambiente no es otro que el ámbito municipal. Una lucha en la que se demanda la participación del sector privado y por la que se ha redactado una ordenanza en defensa del patrimonio vegetal que pretende salvaguardar la riqueza natural de Calvià.

Una medida disuasoria de innegable valor para este objetivo serán las fuertes sanciones económicas para todos aquéllos que agredan en una medida u otra a la población vegetal y que oscilan entre los 750 y los 3.000 euros. Las multas más altas se impondrán con motivo de la comisión de infracciones catalogadas como «muy graves». Talar un árbol o realizar quemas sin autorización municipal, circular por zonas verdes y jardines con vehículos no autorizados o verter líquidos o materiales perjudiciales en las proximidades de los árboles son acciones que integran esta categoría.

Las podas abusivas, tirar desperdicios en la vía pública o bañarse en fuentes o estanques constituyen infracciones leves penadas con no más de 750 euros. Entre una y otra categoría están las faltas graves, que conllevan multas de 1.500 euros e incluyen acciones como encender fuego fuera de espacios habilitados o no colocar carteles de aviso durante el periodo de seguridad posterior a la aplicación de productos fitosanitarios.

El palco de honor lo ocupan los ejemplares que integran el catálogo de árboles singulares del municipio, con un nivel de protección si cabe aún mayor que los convierte en auténticos calvianers intocables. Para Calvià es hora de pensar en verde.



 

 
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